Nadie nace sabiendo cómo trabajas tú
En mi trabajo de consultoría hay una escena que veo repetirse una y otra vez: un director o gerente contrata a alguien con experiencia comprobada, convencido de que esa experiencia es garantía de resultados inmediatos. Semanas después, la desilusión aparece.
"Lo contraté porque se supone que ya sabía hacer el trabajo", me dicen, con genuina frustración. Pero cuando investigo, la frustración se vive de igual manera del otro lado.
El nuevo colaborador no se queja de falta de conocimiento técnico, sino de algo mucho más simple: nadie le explicó cómo se hacen las cosas en tu empresa. Lo presentaron con el equipo, lo sentaron en su lugar y lo pusieron a trabajar — sin una inducción meticulosa, sin un manual de procesos, y sin que nadie le dijera qué esperaba su jefe específicamente.
Y aquí está el error de fondo: muchas personas asumimos que dos empresas o departamentos que hacen "lo mismo" lo hacen de la misma manera. Pero esto no es así.
Dos causas que se repiten
1. La inducción que nunca llegó. Cada empresa tiene enfoques distintos, toma decisiones distintas y prioriza el trabajo de forma distinta, sin importar el área. Ese conocimiento particular no viene con la persona: se vive en la empresa, y si no se le transmite al empleado, este realizará su trabajo conforme a lo que él sabe.
2. La experiencia segmentada. El problema se agrava cuando contratamos gente que viene de empresas grandes, donde las funciones están tan segmentadas que la persona solo dominaba una parte del proceso. Al llegar a una empresa más pequeña, donde debe hacer el proceso completo, se encuentra perdida — no por falta de capacidad, sino porque nunca lo hizo de inicio a fin.
Estoy de acuerdo en que la experiencia previa es un activo, mas no es un sustituto. Como nuevo jefe, aprovéchala, pero no olvides que esta no es garantía de resultados inmediatos.
Diseña una inducción real:
Documenta tus procesos y entrena al nuevo personal para que los aprenda y los siga.
Especifícale cómo esperas que se prioricen las tareas, cómo se toman las decisiones y cómo se reporta el trabajo, sea cual sea el área.
Comunícalo con la misma seriedad con la que necesitas que dé resultados. Saltarte la curva de aprendizaje de "cómo lo hacemos aquí" no es opcional: hacerlo te sale más caro que invertir en ella.
Si tus nuevas contrataciones no están dando resultados, antes de dudar de su capacidad, pregúntate si alguna vez la entrenaste y le dijiste, con claridad y detalle, cómo esperas que desarrolle su trabajo.
"La experiencia contrata al empleado; pero la inducción es la que lo pone a producir."
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